sábado, 12 de mayo de 2012



EL POETA Y LA MUERTE

A la casa del poeta
llega la muerte borracha
ábreme viejo que ando
buscando una oveja guacha

Estoy enfermo - después
perdóname vieja lacha

Ábreme viejo cabrón
¿o vai a mohtrar I'hilacha?
por muy enfermo quehtí
teníh quiafilame I'hacha

Déjame morir tranquilo
te digo vieja vizcacha

Mira viejo dehgraciao
bigoteh e cucaracha
anteh de morir teníh
quechame tu güena cacha

La puerta se abrió de golpe:
Ya - pasa vieja cufufa
ella que se le empelota
y el viejo que se lo enchufa


                                                                                 de Hojas de parra (Santiago, Ganímedes, 1985)







3 comentarios:

  1. Es cierto aquello de que a veces es importante escuchar al poeta recitar su escrito, en este caso, al menos, se confirma. El viejo poeta no hablaba tan de igual a igual con la muerte, como yo había pensado.

    Supongo que a la muerte, al final, no se le puede decir que no. El pobre viejo terminó atravesándola igual, aunque no quería.

    Un muy buen poema. Gracias Rosa Catherina =)

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  2. Me parece fascinante que luego de que nos ha rondado hace tiempo la imagen de la Muerte en libros, sueños, imágenes, etc., Rosita dé inicio a esta nueva etapa del club con un vuelco completamente opuesto a lo que en general suscita el tema en nuestra sociedad.

    Buscando lo que significaba "cufufo" encontré un artículo de la revista Scielo acerca de Poesía Latinoamericana que me pareció una interpretación razonable, si bien no la única. El siguiente extracto habla del poema de Parra:

    "Así, en el texto "El poeta y la muerte", las rupturas del canon occidental sobre el tópico: la posesión del sujeto por la muerte, producen una fuga que implica tanto al poeta como a la muerte, línea de fuga que transforma al cliché de modo tal que no se sabe quién es el que posee y quién es el poseído (...) Estamos frente al devenir de una lengua poética mayor que ha consagrado imágenes terroríficas o idealizadas de la muerte (como en Manrique, Darío o Góngora). Figura reducida en el antipoema a una "vieja cufufa", vieja media loca, fallada; en tanto que la prestigiosa metáfora de la posesión se transforma en un modismo descarnado: "se lo enchufa". La utilización del giro coloquial trastorna las significaciones: morir es enchufarse con la muerte, es decir, conectarse a un sistema de energía, no a un vacío, a una inercia total, como pudiera pensarse. Conclusión sorprendente: el antipoeta es capaz de aprovecharse, haciéndose el tonto ("ya, pasa"), de la energía de la muerte.

    (...)

    Creo que Parra al extraer energía de la nada, del vacío, demuestra que lo que hacen los poetas es conectarse, "enchufarse", a las corrientes energéticas que recorren la realidad. Los poetas devoran la energía de las materias (...)"

    Acá la dirección del texto completo:
    http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-68482002002700008&script=sci_arttext

    Gracias, Rosa.

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  3. Qué buen antipoema.

    También percibí esa especie de inevitabilidad de la muerte, que queda tan bien expresada con la escena de sexo entre la vieja cufufa y el moribundo.

    Imagino esas veces en las que los vivos no se pueden (o no se quieren) negar a la fornicación, porque es naturaleza, tal como lo es morir.

    Me gusta mucho la manera en que Nicanor quiebra toda nuestra visión común sobre la muerte; y qué bella es la idea que expresa parte del análisis posteado por O', la que logra ver en el "se lo enchufa" una especie de conexión con algo paradójicamente más vivo que los vivos, existente y no vacío, ésto sería la figura de la muerte bien califa.

    Ciertamente, mantener una idea así nos quita la pena y el terror.

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