viernes, 22 de junio de 2012

El albatros



Suelen, por divertirse, los mozos marineros
cazar albatros, grandes pájaros de los mares
que siguen lentamente, indolentes viajeros,
al barco, que navega sobre abismos y azares.


apenas los arrojan allí sobre cubierta,
príncipes del azul, torpes y avergonzados,
el ala grande y blanca aflojan como muerta
y la dejan, cual remos, caer a sus costados.


¡Qué débil y qué inutil ahora el viajero alado!
Él, antes tan hermoso, ¡qué grotesco en el suelo!
Con su pipa uno de ellos el pico le ha quemado,
otro imita, renqueando, del inválido el vuelo.


El poeta es igual... Allá arriba, en la altura,
¡qué importan flechas, rayos, tempestad desatada!
Desterrado en el mundo, concluyó su aventutra:
¡sus alas gigantes no le sirven de nada!



- Charles Baudelaire (1821-1867)

miércoles, 20 de junio de 2012

Frente a la experiencia real, los conceptos son como copos de nieve cayendo al fuego. https://twitter.com/BuhoFilosofo
"¿Mis amigos quiénes serán, ah? Amigos-amigos como que no tengo muchos. Hay gente que me agrada… pero es que no tengo tiempo. Escribo demasiado. Todos los días trato de escribir cinco horas, como mínimo, desde que empecé. Es como una obsesión. Como que tenía mucho que decir –se ríe–. Es que, además, hago muchas clases. Ahora, con este premio, voy a hacer menos, me voy a retirar de algunas universidades y voy a instalar una librería con mi hija Flavia. Hago clases en la Academia (de Humanismo Cristiano), en la Católica, en el Arcis, en el Teatro de La Memoria de Alfredo Castro, y talleres los martes y sábado. Y, aparte de eso, escribo. Es poco el tiempo que me queda… no es para andar malgastando en disputas. Yo me pregunto: ¿qué diablos hace la gente que no escribe para vivir?, ¿cómo lo hacen?"

      - Juan Radrigán, Premio Nacional de Artes de la representación (2011) y Premio Altazor (2005), en una entrevista para Paula. Ver completa aquí.

martes, 12 de junio de 2012


Siento cómo se comba el universo bajo el peso de la punta de mi pluma.

viernes, 8 de junio de 2012

Om


Para nuestra queridísima Rosa Catherina, 
que anda en busca del equilibrio y la paz interior.

domingo, 3 de junio de 2012

Signos de puntuación en los diálogos

Entre varias dudas de carácter ortográfico y gramatical, surge gran vacilación con respecto a qué puntuación utilizar cada vez que debemos plasmar por escrito un diálogo. Nos hemos visto enfrentados a este problema particularmente con la creación de nuestros Cadáveres Exquisitos, por lo que, y como acordamos en la última de nuestras sesiones del Club, les dejo las reglas de puntuación de la Raya (—) y las comillas (‘ ’, “ ”, « ») cuando su uso tiene relación con diálogos u otras intermisiones del narrador.
Todo esto lo tomé del Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia, por lo que mantuve la numeración original. Hay, por supuesto, mucho más.

¡Buen provecho!


raya. Signo de puntuación representado por un trazo horizontal (—) de mayor longitud que el correspondiente al guion (-), con el cual no debe confundirse. Cuando se usan dos rayas (una de apertura y otra de cierre) para introducir un inciso dentro de un período más extenso, estas se escriben pegadas a la primera y a la última palabra del período que enmarcan, y separadas por un espacio de la palabra o signo que las precede o las sigue; pero si lo que sigue a la raya de cierre es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos.

2.3. En la reproducción escrita de un diálogo, la raya precede a la intervención de cada uno de los interlocutores, sin que se mencione el nombre de estos: —¿Cuándo volverás? No tengo ni idea. ¡No tardes mucho! No te preocupes. Volveré lo antes posible. Normalmente, en las novelas y otros textos de carácter narrativo, las intervenciones de cada uno de los personajes se escriben en líneas distintas. Como se ve en el ejemplo, no debe dejarse espacio de separación entre la raya y el comienzo de cada una de las intervenciones.

2.4. En textos narrativos, la raya se utiliza también para introducir o enmarcar los comentarios y precisiones del narrador a las intervenciones de los personajes. En este uso debe tenerse en cuenta lo siguiente:

a) No se escribe raya de cierre si tras el comentario del narrador no sigue hablando inmediatamente el personaje: —Espero que todo salga bien dijo Azucena con gesto ilusionado. / A la mañana siguiente, Azucena se levantó nerviosa.
 b) Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las palabras del narrador interrumpen la intervención del personaje y esta continúa inmediatamente después: —Lo principal es sentirse viva añadió Pilar. Afortunada o desafortunada, pero viva.
c) Cuando el comentario o aclaración del narrador va introducido por un verbo de habla (decir, añadir, asegurar, preguntar, exclamar, reponer, etc.), su intervención se inicia en minúscula, aunque venga precedida de un signo de puntuación que tenga valor de punto, como el signo de cierre de interrogación o de exclamación: —¡Qué le vamos a hacer! exclamó resignada doña Patro (y no Marca de incorrección.¡Qué le vamos a hacer! Exclamó resignada doña Patro). Si la intervención del personaje continúa tras las palabras del narrador, el signo de puntuación que corresponda al enunciado interrumpido se debe colocar tras la raya que cierra el inciso del narrador: —Está bien dijo Carlos; lo haré, pero que sea la última vez que me lo pides.
d) Cuando el comentario del narrador no se introduce con un verbo de habla, las palabras del personaje deben cerrarse con punto y el inciso del narrador debe iniciarse con mayúscula: —No se moleste. Cerró la puerta y salió de mala gana. Si tras el comentario del narrador continúa el parlamento del personaje, el punto que marca el fin del inciso narrativo se escribe tras la raya de cierre: —¿Puedo irme ya? Se puso en pie con gesto decidido. No hace falta que me acompañe. Conozco el camino.
e) Si el signo de puntuación que hay que poner tras el inciso del narrador son los dos puntos, estos se escriben también tras la raya de cierre: —Anoche estuve en una fiesta me confesó, y añadió: Conocí a personas muy interesantes.

2.5. Las rayas se usan también para enmarcar los comentarios del transcriptor de una cita textual: «Es imprescindible señaló el ministro que se refuercen los sistemas de control sanitario en las fronteras».


comillas. Signo ortográfico doble del cual se usan diferentes tipos en español: las comillas angulares, también llamadas latinas o españolas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’). Las comillas inglesas y las simples se escriben en la parte alta del renglón, mientras que las angulares se escriben centradas. En los textos impresos, se recomienda utilizar en primera instancia las comillas angulares, reservando los otros tipos para cuando deban entrecomillarse partes de un texto ya entrecomillado. En este caso, las comillas simples se emplearán en último lugar: «Antonio me dijo: “Vaya ‘cacharro’ que se ha comprado Julián”». Las comillas se escriben pegadas a la primera y la última palabra del período que enmarcan, y separadas por un espacio de las palabras o signos que las preceden o las siguen; pero si lo que sigue a las comillas de cierre es un signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos.

a) Para enmarcar la reproducción de citas textuales. Si el texto que se reproduce consta de varios párrafos, antes era costumbre colocar comillas de cierre al comienzo de cada uno de ellos (salvo, claro está, en el primero, que se inicia con comillas de apertura):
Dice Rafael Lapesa en su obra Historia de la lengua española, a propósito de los germanos:
«En el año 409 un conglomerado de pueblos germánicos vándalos, suevos y alanos atravesaba el Pirineo y caía sobre España [...].
»Así quedó cumplida la amenaza que secularmente venía pesando desde el Rhin y el Danubio».
Hoy, lo normal es reproducir la cita con sangrado respecto del resto del texto y generalmente en un cuerpo menor. En ese caso, ya no son necesarias las comillas:
Dice Rafael Lapesa en su obra Historia de la lengua española, a propósito de los germanos:
En el año 409 un conglomerado de pueblos germánicos vándalos, suevos y alanos atravesaba el Pirineo y caía sobre España [...].
Así quedó cumplida la amenaza que secularmente venía pesando desde el Rhin y el Danubio.
Cuando se intercala un comentario del transcriptor de la cita, este debe enmarcarse entre rayas (Ver  raya, 2.5), sin necesidad de cerrar las comillas para volverlas a abrir después del inciso: «Es imprescindible señaló el ministro que se refuercen los controles sanitarios en las fronteras».
También se encierran entre comillas las palabras textuales que se reproducen dentro de un enunciado en estilo indirecto: «Desde Medicus Mundi reconocieron ayer sentir “impotencia y congoja” por este asesinato y exigieron “un compromiso de las autoridades para el esclarecimiento de estos graves hechos”» (País@[Esp.] 12.6.00). La inclusión, a través de las comillas, de un texto literal dentro de un enunciado en estilo indirecto es aceptable siempre y cuando no se incumpla alguna de las condiciones impuestas por el estilo indirecto, como, por ejemplo, la correlación de tiempos verbales o los cambios en determinados pronombres o adverbios. No sería aceptable, por tanto, un enunciado como el siguiente: Marca de incorrección.Mi madre nos recomendó que «no salgáis a la calle sin abrigo».
b) Para encerrar, en las obras literarias de carácter narrativo, los textos que reproducen de forma directa los pensamientos de los personajes: «“¡Hasta en latín sabía maldecir el pillastre!”, pensó el padre» (Clarín Regenta [Esp. 1884-85]). Cuando los pensamientos del personaje ocupan varios párrafos, se colocan comillas de cierre al comienzo de cada uno de ellos (salvo, claro está, en el primero, que se inicia con comillas de apertura):
«“¡Oh, a él, a don Álvaro Mesía le pasaba aquello! ¿Y el ridículo? ¡Qué diría Visita, [...] qué diría el mundo entero!
”Dirían que un cura le había derrotado. ¡Aquello pedía sangre! Sí, pero esta era otra”. Si don Álvaro se figuraba al Magistral vestido de levita, acudiendo a un duelo a que él le retaba... sentía escalofríos» (Clarín Regenta [Esp. 1884-85]).
c) Para indicar que una palabra o expresión es impropia, vulgar, procede de otra lengua o se utiliza irónicamente o con un sentido especial: Dijo que la comida llevaba muchas «especies»; En el salón han puesto una «boisserie» que les ha costado un dineral; Parece que últimamente le va muy bien en sus «negocios». En textos impresos en letra redonda es más frecuente y recomendable reproducir los extranjerismos crudos en letra cursiva que escribirlos entrecomillados.

3. Combinación con otros signos
a) Los signos de puntuación correspondientes al período en el que va inserto el texto entre comillas se colocan siempre después de las comillas de cierre:
Sus palabras fueron: «No lo haré»; pero al final nos ayudó.
¿De verdad ha dicho «hasta nunca»?
b) El texto que va dentro de las comillas tiene una puntuación independiente y lleva sus propios signos ortográficos. Por eso, si el enunciado entre comillas es interrogativo o exclamativo, los signos de interrogación y exclamación se escriben dentro de las comillas:
Le preguntó al conserje: «¿Dónde están los baños, por favor?».
«¡Qué ganas tengo de que lleguen las vacaciones!», exclamó.
De esta regla debe excluirse el punto, que se escribirá detrás de las comillas de cierre cuando el texto entrecomillado ocupe la parte final de un enunciado o de un texto.
c) Cuando lo que va entrecomillado constituye el final de un enunciado o de un texto, debe colocarse punto detrás de las comillas de cierre, incluso si delante de las comillas va un signo de cierre de interrogación o de exclamación, o puntos suspensivos:
«No está el horno para bollos». Con estas palabras zanjó la discusión y se marchó.
«¿Dónde te crees que vas?». Esa pregunta lo detuvo en seco.
«Si pudiera decirle lo que pienso realmente...». A Pedro no le resultaba fácil hablar con sinceridad.
En el caso de que deba colocarse una llamada de nota que afecte a todo el texto entrecomillado, esta debe colocarse entre las comillas de cierre y el punto:
Rafael Lapesa señalaba que «es muy discutido el posible influjo de las lenguas indígenas en la pronunciación del español de América»1.
1  Historia de la lengua española, p. 545.
Si la nota solo hace referencia a la última palabra del texto entrecomillado, la llamada debe colocarse delante de las comillas de cierre:
Rodolfo Lenz llegó a afirmar que el habla vulgar de Chile era «principalmente español con sonidos araucanos1».
1 El araucano o mapuche es la lengua que hablaban los naturales de la antigua región de Arauco, en la zona central de Chile.




¡Oh Matriz!


Tratamiento con exorcismo de la histeria (considerada como un útero errante por el cuerpo).

"¡Oh, matriz, matriz, matriz, matriz cilíndrica, matriz roja, matriz blanca, matriz carnal, matriz bendita, matriz grande, matriz neufrénica, hinchada! ¡Oh matriz demoniaca! Yo te conjuro, oh matriz, por los nueve coros de los ángeles y por todas las virtudes del cielo, a volver a tu lugar con toda la docilidad y calma posible y a no moverte y causar molestia alguna a esta sierva de Dios".

Fuente: Transcripción de manuscrito del siglo X, por Gregory Zilboorg en Historia de la Psicología Médica (1968).