domingo, 7 de octubre de 2012

La pajita.
 
Ésta que era una niña de cera;
pero no era una niña de cera,
era una gavilla parada en la era.
Pero no era una gavilla
sino la flor tiesa de la maravilla.
Tampoco era la flor sino que era
un rayito de sol pegado a la vidriera.
No era un rayito de sol siquiera:
una pajita dentro de mis ojos era.

¡Alléguense a mirar cómo he perdido entera,
en este lagrimón, mi fiesta verdadera!


                         - Gabriela Mistral

1 comentario:

  1. Así como la mayoría de las veces escuchamos lo que queremos escuchar (no lo que nos quieren decir), también sucede con el ver. Mente y sentidos nos someten...

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