Afuera, las nubes de neón entrelazan los edifcios negros. El cielo en llamas me despide del día, se queman las nubes y se hacen cenizas las horas. Lo que fue ya no será.
¿Saben? Si bien el sólo pensar en el verano santiaguino ya se me hace sofocante; las nubes, sus colores y formas, y especialmente durante los atardeceres o luego de lluvias, son algo que me llena el espíritu enormemente y me reafirma en mi decisión de haberme venido. Siempre he gustado de ellas y en Copiapó recuerdo una vez en que las esperé con ansias por meses y meses y han terminado siendo no más que unos cinco los días nublados del año.
Una muy buena interpretación del atardecer de hoy =)
ResponderEliminarMuy certero.
ResponderEliminar¿Saben? Si bien el sólo pensar en el verano santiaguino ya se me hace sofocante; las nubes, sus colores y formas, y especialmente durante los atardeceres o luego de lluvias, son algo que me llena el espíritu enormemente y me reafirma en mi decisión de haberme venido. Siempre he gustado de ellas y en Copiapó recuerdo una vez en que las esperé con ansias por meses y meses y han terminado siendo no más que unos cinco los días nublados del año.