Todo esto lo tomé del Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia, por lo que mantuve la numeración original. Hay, por supuesto, mucho más.
¡Buen provecho!
raya. Signo de puntuación representado por un trazo horizontal (—) de mayor longitud que el correspondiente al guion (-),
con el cual no debe confundirse. Cuando se usan dos rayas (una de
apertura y otra de cierre) para introducir un inciso dentro de un
período más extenso, estas se escriben pegadas a la primera y a la
última palabra del período que enmarcan, y separadas por un espacio de
la palabra o signo que las precede o las sigue; pero si lo que sigue a
la raya de cierre es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre
ambos.
2.3.
En la reproducción escrita de un diálogo, la raya precede a la
intervención de cada uno de los interlocutores, sin que se mencione el
nombre de estos: —¿Cuándo volverás? —No tengo ni idea. —¡No tardes mucho! —No te preocupes. Volveré lo antes posible.
Normalmente, en las novelas y otros textos de carácter narrativo, las
intervenciones de cada uno de los personajes se escriben en líneas
distintas. Como se ve en el ejemplo, no debe dejarse espacio de
separación entre la raya y el comienzo de cada una de las
intervenciones.
2.4. En textos narrativos, la raya se utiliza también para introducir o enmarcar los comentarios y precisiones del narrador a las intervenciones de los personajes. En este uso debe tenerse en cuenta lo siguiente:
a) No se escribe raya de cierre si tras el comentario del narrador no sigue hablando inmediatamente el personaje: —Espero que todo salga bien —dijo Azucena con gesto ilusionado. / A la mañana siguiente, Azucena se levantó nerviosa.
b)
Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las
palabras del narrador interrumpen la intervención del personaje y esta
continúa inmediatamente después: —Lo principal es sentirse viva —añadió Pilar—. Afortunada o desafortunada, pero viva.
c) Cuando el comentario o aclaración del narrador va introducido por un verbo de habla (decir, añadir, asegurar, preguntar, exclamar, reponer, etc.),
su intervención se inicia en minúscula, aunque venga precedida de un
signo de puntuación que tenga valor de punto, como el signo de cierre de
interrogación o de exclamación: —¡Qué le vamos a hacer! —exclamó resignada doña Patro (y no
—¡Qué le vamos a hacer! —Exclamó resignada doña Patro).
Si la intervención del personaje continúa tras las palabras del
narrador, el signo de puntuación que corresponda al enunciado
interrumpido se debe colocar tras la raya que cierra el inciso del
narrador: —Está bien —dijo Carlos—; lo haré, pero que sea la última vez que me lo pides.
d)
Cuando el comentario del narrador no se introduce con un verbo de
habla, las palabras del personaje deben cerrarse con punto y el inciso
del narrador debe iniciarse con mayúscula: —No se moleste. —Cerró la puerta y salió de mala gana. Si
tras el comentario del narrador continúa el parlamento del personaje,
el punto que marca el fin del inciso narrativo se escribe tras la raya
de cierre: —¿Puedo irme ya? —Se puso en pie con gesto decidido—. No hace falta que me acompañe. Conozco el camino.
e)
Si el signo de puntuación que hay que poner tras el inciso del narrador
son los dos puntos, estos se escriben también tras la raya de cierre: —Anoche estuve en una fiesta —me confesó, y añadió—: Conocí a personas muy interesantes.
2.5. Las rayas se usan también para enmarcar los comentarios del transcriptor de una cita textual: «Es imprescindible —señaló el ministro— que se refuercen los sistemas de control sanitario en las fronteras».
comillas. Signo
ortográfico doble del cual se usan diferentes tipos en español: las
comillas angulares, también llamadas latinas o españolas (« »), las
inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’). Las comillas inglesas y las simples
se escriben en la parte alta del renglón, mientras que las angulares se
escriben centradas. En los textos impresos, se recomienda utilizar en
primera instancia las comillas angulares, reservando los otros tipos
para cuando deban entrecomillarse partes de un texto ya entrecomillado.
En este caso, las comillas simples se emplearán en último lugar: «Antonio me dijo: “Vaya ‘cacharro’ que se ha comprado Julián”». Las
comillas se escriben pegadas a la primera y la última palabra del
período que enmarcan, y separadas por un espacio de las palabras o
signos que las preceden o las siguen; pero si lo que sigue a las
comillas de cierre es un signo de puntuación, no se deja espacio entre
ambos.
a)
Para enmarcar la reproducción de citas textuales. Si el texto que se
reproduce consta de varios párrafos, antes era costumbre colocar
comillas de cierre al comienzo de cada uno de ellos (salvo, claro está,
en el primero, que se inicia con comillas de apertura):
Dice Rafael Lapesa en su obra Historia de la lengua española, a propósito de los germanos:
«En el año 409 un conglomerado de pueblos germánicos —vándalos, suevos y alanos— atravesaba el Pirineo y caía sobre España [...].
»Así quedó cumplida la amenaza que secularmente venía pesando desde el Rhin y el Danubio».
Hoy,
lo normal es reproducir la cita con sangrado respecto del resto del
texto y generalmente en un cuerpo menor. En ese caso, ya no son
necesarias las comillas:
Dice Rafael Lapesa en su obra Historia de la lengua española, a propósito de los germanos:
En el año 409 un conglomerado de pueblos germánicos —vándalos, suevos y alanos— atravesaba el Pirineo y caía sobre España [...].
Así quedó cumplida la amenaza que secularmente venía pesando desde el Rhin y el Danubio.
Cuando se intercala un comentario del transcriptor de la cita, este debe enmarcarse entre rayas (Ver raya, 2.5), sin necesidad de cerrar las comillas para volverlas a abrir después del inciso: «Es imprescindible —señaló el ministro— que se refuercen los controles sanitarios en las fronteras».
También se encierran entre comillas las palabras textuales que se reproducen dentro de un enunciado en estilo indirecto: «Desde
Medicus Mundi reconocieron ayer sentir “impotencia y congoja” por este
asesinato y exigieron “un compromiso de las autoridades para el
esclarecimiento de estos graves hechos”» (País@[Esp.]
12.6.00). La inclusión, a través de las comillas, de un texto literal
dentro de un enunciado en estilo indirecto es aceptable siempre y cuando
no se incumpla alguna de las condiciones impuestas por el estilo
indirecto, como, por ejemplo, la correlación de tiempos verbales o los
cambios en determinados pronombres o adverbios. No sería aceptable, por
tanto, un enunciado como el siguiente:
Mi madre nos recomendó que «no salgáis a la calle sin abrigo».
b)
Para encerrar, en las obras literarias de carácter narrativo, los
textos que reproducen de forma directa los pensamientos de los
personajes: «“¡Hasta en latín sabía maldecir el pillastre!”, pensó el padre» (Clarín Regenta
[Esp. 1884-85]). Cuando los pensamientos del personaje ocupan varios
párrafos, se colocan comillas de cierre al comienzo de cada uno de ellos
(salvo, claro está, en el primero, que se inicia con comillas de
apertura):
«“¡Oh, a él, a don Álvaro Mesía le pasaba aquello! ¿Y el ridículo? ¡Qué diría Visita, [...] qué diría el mundo entero!
”Dirían
que un cura le había derrotado. ¡Aquello pedía sangre! Sí, pero esta
era otra”. Si don Álvaro se figuraba al Magistral vestido de levita,
acudiendo a un duelo a que él le retaba... sentía escalofríos» (Clarín Regenta [Esp. 1884-85]).
c)
Para indicar que una palabra o expresión es impropia, vulgar, procede
de otra lengua o se utiliza irónicamente o con un sentido especial: Dijo
que la comida llevaba muchas «especies»; En el salón han puesto una
«boisserie» que les ha costado un dineral; Parece que últimamente le va
muy bien en sus «negocios». En textos impresos en letra redonda es
más frecuente y recomendable reproducir los extranjerismos crudos en
letra cursiva que escribirlos entrecomillados.
3. Combinación con otros signos
a)
Los signos de puntuación correspondientes al período en el que va
inserto el texto entre comillas se colocan siempre después de las
comillas de cierre:
Sus palabras fueron: «No lo haré»; pero al final nos ayudó.
¿De verdad ha dicho «hasta nunca»?
b)
El texto que va dentro de las comillas tiene una puntuación
independiente y lleva sus propios signos ortográficos. Por eso, si el
enunciado entre comillas es interrogativo o exclamativo, los signos de
interrogación y exclamación se escriben dentro de las comillas:
Le preguntó al conserje: «¿Dónde están los baños, por favor?».
«¡Qué ganas tengo de que lleguen las vacaciones!», exclamó.
De
esta regla debe excluirse el punto, que se escribirá detrás de las
comillas de cierre cuando el texto entrecomillado ocupe la parte final
de un enunciado o de un texto.
c)
Cuando lo que va entrecomillado constituye el final de un enunciado o
de un texto, debe colocarse punto detrás de las comillas de cierre,
incluso si delante de las comillas va un signo de cierre de
interrogación o de exclamación, o puntos suspensivos:
«No está el horno para bollos». Con estas palabras zanjó la discusión y se marchó.
«¿Dónde te crees que vas?». Esa pregunta lo detuvo en seco.
«Si pudiera decirle lo que pienso realmente...». A Pedro no le resultaba fácil hablar con sinceridad.
En
el caso de que deba colocarse una llamada de nota que afecte a todo el
texto entrecomillado, esta debe colocarse entre las comillas de cierre y
el punto:
Rafael
Lapesa señalaba que «es muy discutido el posible influjo de las lenguas
indígenas en la pronunciación del español de América»1.
1 Historia de la lengua española, p. 545.
Si
la nota solo hace referencia a la última palabra del texto
entrecomillado, la llamada debe colocarse delante de las comillas de
cierre:
Rodolfo Lenz llegó a afirmar que el habla vulgar de Chile era «principalmente español con sonidos araucanos1».
1 El araucano o mapuche es la lengua que hablaban los naturales de la antigua región de Arauco, en la zona central de Chile.
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